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Cuadros extraídos del blog de Sociales de la profesora Carmen del Castillo. Para verlos mejor, conviene entrar en su blog.
Aquí encontraréis material y actividades con los que poder desarrollar los objetivos más evidentes de esta asignatura: comprender textos cada vez más complejos, elaborarlos de manera personal y aprender a apreciar la Literatura como un disfrute más que la vida pone a nuestro alcance.



Trabajo de sol a sol,
trabajo de sol a sol.
Las ganancias son pal amo,
Pa mí sólo es el sudor
Minero, ¿pa qué trabajas,
si pa ti no es el producto?
Pa el patrón son las alhajas,
para tu familia el luto,
y para ti la mortaja.
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola
como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se
entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y
recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano
elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con
soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu
cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente
con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja. Me
miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al
cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan,
se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando
confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose
con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en
sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un
silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar
lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si
tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de
fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos
ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa
instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a
fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el
agua.Cuando la Editorial Sudamericana de Buenos Aires publicó Rayuela el 28 de junio de 1963, nadie podía pronosticar que iba a convertirse en una de las novelas claves del llamado boom latinoamericano y la obra emblemática de su autor, Julio Cortázar.
Cinco décadas después de aquella primera edición, la historia surrealista de Horacio Oliveira y la Maga, en la que importan más sus tres posibles vías de lectura que el argumento, se sitúa entre las mejores novelas en lengua española del siglo XX.
En este programa, elaborado por Germán Sánchez, Cortázar habla de su vida y de la gestación de esta obra, con testimonios procedentes del Fondo Documental de RTVE y otros medios. Entre los análisis que aporta, está el de los críticos Rafael Conte y Andrés Amorós y el de los escritores Octavio Paz y Augusto Roa Bastos.
Aquí hay más documentos orales:
I. Documento oral
http://www.youtube.com/watch?v=-F2mkQALAt4
II. Documento oral
http://www.ivoox.com/me-duele-espana-entrevista-a-felipe-gonzalez-en-audios-mp3_rf_1991137_1.html
III. Documento oral
http://www.youtube.com/watch?v=WSC7D5ahyyU
Tras la muerte de su esposo, del que Juana estaba profundamente enamorada, los trastornos se hicieron más notorios y duraderos. Cuentan, que la Reina estuvo presente mientras embalsamaron el cuerpo, no permitiendo en ningún momento la presencia de mujeres junto al ataúd. Tampoco consintió que lo enterraran y ordenó que trasladaran el cadáver a la Cartuja de Miraflores por ser un monasterio sólo de hombres y allí, en una sala privada, lo visitaba frecuentemente abriendo el féretro con una llave que llevaba siempre colgada del cuello.
El 20 de diciembre de 1506, tres meses después del fallecimiento, doña Juana accedió a trasladar el cuerpo de su esposo de Burgos hasta la ciudad de Granada, para ser enterrado junto a su madre Isabel, en el Panteón Real de la Catedral. Ella personalmente acompañó el cortejo fúnebre compuesto únicamente por frailes, media docena de criadas ancianas, que debían ir siempre alejadas del féretro, los porteadores y soldados fuertemente armados, que evitaban que ninguna mujer de los pueblos o aldeas por los que atravesaban pudiera acercarse al ataúd.
Hacía marchas muy cortas, viajando solamente de noche a la luz de las antorchas que portaban los soldados. Se detenían al amanecer para descansar en algún pueblo y en su iglesia se introducía el féretro de don Felipe, al que durante todo el día se le decían misas, celebrando una y otra vez el oficio de difuntos. La propia Juana viajaba en carruaje y, a veces, a caballo para poder acercarse hasta el cadáver que era trasportado en andas, y cuyos portadores eran relevados con frecuencia debido al hedor insoportable que, por motivo de un mal embalsamamiento, despedía el cuerpo. En una de las paradas habituales, al clarear el día, se introdujo el cadáver en un monasterio del lugar. Al percatarse la reina de que se trataba de un claustro de monjas, ordenó inmediatamente que se sacara el féretro de allí y se acampara en pleno campo.
Este es el momento que idealiza Francisco Pradilla en la célebre obra romántica: “Doña Juana la Loca”, que se puede contemplar en el Museo de El Prado.